El juego sensorial además de ofrecer múltiples beneficios puede aplicarse de diferentes maneras.
Una forma muy atractiva para los niños (y adultos) es la creación de Mini-Mundos – «Small World Play» en inglés.
Aunque el término aparentara ser moderno, es una estrategia que hasta nuestros abuelos aplicaron, pues está al alcance de todos.

Son una variedad de juego simbólico no estructurado, económica y al alcance de todos. Al ser una actividad de fin abierto, puede cohesionar casi todos los tipos de juego: de construcción, exploración, científico, social, fantástico, simbólico, con reglas, etc.
Los Mini Mundos permiten al niño dar forma y poner imagen a escenarios y contextos que su mente crea y lo que le interesa.
Así, el niño puede crear todo tipo de Mini Mundos: Un fondo marino, selvas, Egipto, un parque jurásico, playas, resbaladillas, etc.

El proceso de aprendizaje en el niño va de lo concreto a lo abstracto. Por eso, darle la posibilidad de hacer perceptible y manipular un escenario es realmente enriquecedor.
Los elementos no estructurados, es decir, aquellos que no definen el juego, permiten crear sin límites. Provocan lo suficiente al niño como para invitarle a jugar pero no definen su juego. Es por ello que una de las características más importantes de los mini mundos, es la versatilidad
¿Cómo se crean?
Como primer paso es buscar un espacio para elaborarlo. Puede ser un pedazo de tierra en el jardín, una caja de cartón, una cartulina pegada al piso, etc. La idea es utilizar elementos que tenemos disponibles en casa:
- Marcadores, crayolas, lápices o cualquier otro tipo que sirva para dibujar y/o pintar.
- Cinta adhesiva para crear áreas o cualquier cosa que inventen.
- Piezas de construcción.
- Objetos de imitación de la vida cotidiana: coches, camiones, trenes, muebles, excavadoras, árboles…
- Animales y/o personajes.
A nosotras nos gusta mucho utilizar elementos como frijoles, lentejas, arroz de colores, pan molido, cereal, pasta, bolitas de gel (de las que se usan para decorar arreglos florales), arena, talco, maicena, piedritas, troncos pequeños, caracoles o conchitas de mar, en fin, todo aquello que a nivel sensorial sea enriquecedor y al mismo tiempo low cost.

¿Cómo se trabaja?
En niños preescolares se puede presentar el escenario elaborado y colocar en charolas los utensilios para el juego libre; Así a modo de «provocación» se les incita a descubrir por ellos mismos las diversas nociones educativas.

También, el proveerles de materiales como cucharas, palitas, vasos o contenedores, los conduce automáticamente a realizar trasvases, fortalecer la muñeca y agudizar la motricidad fina.

Una parte interesante de este proyecto es utilizarlo también como un juego educativo, fomentando la búsqueda de información sobre el mundo que se vaya a desarrollar como por ejemplo:
- Nombrar los animales/personajes que van a vivir en ese mini mundo.
- Investigar dónde viven/ qué hacen en el mundo real y cuáles son sus características de hábitat.
- Categorizalos según su hábitat natural.
- Evaluar la relación que tienen entre ellos y con otras personas.
- Cómo se comunican.
- Pensar cómo será el mini mundo de juego que crearán y por qué lo crearán así.
Estos son algunos de nuestros mini mundos (La mayoría con animales, nunca fallan)












En el siguiente enlace podrás encontrar muchísimas ideas para empezar a crear el tuyo.
Lo realmente importante es dejarles hacer, acompañarles en sus dudas si las tienen, pero sobre todo, observarlos sin intervenir para que sea su creatividad la que trabaje y no a raíz de nuestras ideas.
¡Procura no corregir ni criticar!



